Primero la pregunta. Después el gráfico.
Elige una pregunta de negocio y mira las formas que la responden, con una línea de para qué y otra de cuándo no.
¿Cómo se reparten las visitas o la venta?
Las partes suman 100% y lo que importa es el peso relativo. Dona con pocas categorías; treemap si son muchas o hay jerarquía; área apilada 100% cuando además quieres ver cómo se movió ese reparto.
Dona
Cuándo sí: para ver cómo se reparten las visitas o la venta en pocas partes, hasta seis.
Cuándo no: con más de seis partes: las más chicas quedan tan finas que no se distinguen. Ahí va una barra ordenada.
Treemap
Cuándo sí: para un total con muchas partes, o con partes dentro de partes, como familia y producto.
Cuándo no: para comparar dos partes de tamaño parecido: el ojo no distingue cuál rectángulo es más grande.
Área apilada 100%
Cuándo sí: para ver cómo cambia la mezcla de un paso a otro o de un mes a otro.
Cuándo no: cuando importa si el total creció: aquí todo suma siempre 100% y no se ve si vendiste más o menos.
Waffle
Cuándo sí: para una proporción simple, del tipo «de cada 100 que entran, 16 compran».
Cuándo no: cuando el dato tiene decimales: cada cuadrito vale 1%, así que un 23,4% no se puede dibujar.
La forma más literal de una proporción: cada cuadrito es una persona de cien.
¿Cómo cambiaron las visitas o la venta?
La serie temporal es la más usada y la más maltratada. Línea para tendencia, barras cuando cada día se cuenta, pendiente cuando solo importan dos momentos, y calendario para ver el año completo de una.
Línea con banda
Cuándo sí: para seguir un dato día a día y compararlo con el período anterior.
Cuándo no: si el dato se mueve poco y el eje parte en cero: la línea queda plana y el cambio no se ve.
Barras por día
Cuándo sí: para comparar días entre sí, por ejemplo la semana contra el fin de semana.
Cuándo no: para más de tres meses: las barras quedan tan finas que no se lee ninguna.
Pendiente
Cuándo sí: para comparar dos momentos, antes y después, y ver quién subió y quién bajó.
Cuándo no: con más de dos momentos: ahí va una línea normal.
Con dos momentos, la pendiente dice más que dos barras: se ve quién cruzó a quién.
Calendario
Cuándo sí: para encontrar patrones en muchos días: qué día de la semana se repite y qué fecha se sale.
Cuándo no: con menos de dos meses de datos: queda casi vacío.
Muestra el patrón semanal sin ningún filtro. Un día raro salta solo.
Línea con lo que pasó
Cuándo sí: para explicar los saltos de una serie: la campaña, el feriado, el corte de luz.
Cuándo no: con más de cuatro o cinco marcas: tapan la línea que venían a explicar.
Un salto sin explicación se interpreta solo, y casi siempre mal. La marca convierte una curva en una historia.
¿Qué sección o tienda vende más?
Ranking. La barra horizontal ordenada gana casi siempre, porque el nombre se lee derecho. Una marca de referencia lo vuelve diagnóstico, y una banda muestra el rango sano sin leer un número.
Barras con marca de referencia
Cuándo sí: para ver quién queda sobre y quién bajo una referencia, como la mediana o la meta.
Cuándo no: con las barras desordenadas: cuesta saber quién va primero y quién queda bajo la línea.
Barras con banda sana
Cuándo sí: cuando existe un rango aceptable: lo que se sale se ve sin leer el número.
Cuándo no: si nadie acordó ese rango: inventarlo muestra problemas donde no los hay.
Casi ningún panel la trae, y es de las que más ayudan: un valor fuera de rango se ve sin leer el número.
Pareto
Cuándo sí: para saber qué pocos explican la mayor parte, y dónde poner el esfuerzo primero.
Cuándo no: con el acumulado en un segundo eje: nadie sabe qué eje leer. El % va escrito sobre cada barra.
Responde cuántos explican la mayoría: acá cuatro familias hacen el 84% de la plata inmovilizada. Es la forma que decide dónde poner el esfuerzo.
Puntos con rango
Cuándo sí: para ver cuánto se movió cada uno entre dos momentos: el largo de la línea es el cambio.
Cuándo no: si casi no hubo cambio: los dos puntos quedan encima y el gráfico sobra.
Dos momentos por categoría: lo que se lee es el largo de la línea, que es el cambio. Ocupa la mitad que dos barras agrupadas.
¿Dónde se cae el recorrido?
Pasos sucesivos donde en cada uno se pierde gente. Lo que importa no es cada paso: es la caída entre pasos, y tiene que estar escrita.
Embudo de cajas
Cuándo sí: para ver cuánta gente queda en cada paso, de entrar a comprar, y leer cada cifra.
Cuándo no: con más de ocho pasos: las cajas se achican y el % entre pasos ya no se lee.
Cuando hay que leer el valor de cada paso, le gana al cono: cuatro barras contra un mismo eje se comparan de inmediato.
Embudo cónico
Cuándo sí: para mostrar de un vistazo en qué paso se pierde más gente.
Cuándo no: si el ancho de cada tramo no es proporcional a su cifra: parece que se pierde menos de lo que se pierde.
Bien hecho sí sirve: el ancho arranca en cero y termina en el máximo, así que un tramo que vale la sexta parte se ve seis veces más angosto. Comunica la pérdida de un vistazo mejor que las cajas.
Sankey
Cuándo sí: para ver de dónde viene y a dónde va la gente o la plata, por varios caminos.
Cuándo no: con muchos orígenes y destinos: las cintas se cruzan y no se puede seguir ninguna.
¿Por qué cambió esta cifra?
Descomponer una variación en las partes que la causaron. Cascada cuando las partes suman el total; divergentes cuando importa quién está sobre y bajo una referencia.
Cascada
Cuándo sí: para explicar por qué cambió una cifra, sumando y restando paso a paso.
Cuándo no: con más de siete pasos, o si los pasos no suman el cambio total: la cuenta no cierra.
El eje va recortado, no en cero: es la única excepción sana a la regla, porque si no los tramos quedan en rebanadas. A cambio, las columnas de inicio y cierre no se comparan por su altura — para eso está la cifra escrita.
Divergentes
Cuándo sí: para mostrar quién está sobre y quién bajo el promedio: lo bueno a un lado, lo malo al otro.
Cuándo no: si todos están del mismo lado: basta una barra normal.
Dos colores y un gris en el medio. Nunca un color en el punto neutro.
¿Qué día y a qué hora llega la gente?
Dos dimensiones de tiempo cruzadas, con la intensidad como color. Y si lo que se cruza es tiempo con duración —campañas, turnos—, la carta gantt.
Mapa de calor hora × día
Cuándo sí: para encontrar las horas y los días más cargados, con un solo color de claro a oscuro.
Cuándo no: con muchos colores distintos: cada color parece otra cosa y nadie sabe cuál vale más.
Un solo tono, de claro a oscuro: lo más oscuro es la franja más cargada y se encuentra sin leer números.
Carta gantt
Cuándo sí: para lo que tiene inicio y fin, y ver dónde se pisa: campañas, turnos, mantenciones.
Cuándo no: para hechos de un solo día: ahí va una cronología.
Sirve para cualquier cosa con inicio y fin: campañas, turnos, mantenciones.
¿Qué cifra sube cuando otra sube?
Cada punto es una tienda, una pantalla, un local. Sirve para ver el patrón y, sobre todo, quién se sale de él.
Dispersión con tamaño
Cuándo sí: para ver si dos cosas se mueven juntas y encontrar al que se sale del patrón.
Cuándo no: para mostrarlo con «r = 0,81»: nadie lo lee. Se escribe «se mueven juntas».
Impacto × esfuerzo
Cuándo sí: para decidir qué hacer primero: arriba a la izquierda, mucho impacto y poco esfuerzo.
Cuándo no: si el impacto y el esfuerzo son a ojo: el orden que sale también es a ojo.
Las dos medianas convierten una nube en una decisión.
¿Quiénes son tus clientes?
Perfil demográfico. La pirámide pone los dos géneros sobre el mismo eje, que es lo que permite compararlos. El radar sirve para el perfil completo de un punto contra la red.
Pirámide de edad
Cuándo sí: para comparar dos grupos por edad, uno a cada lado.
Cuándo no: con un solo grupo: sin el otro lado no hay contra qué comparar.
Radar de perfil
Cuándo sí: para comparar un local contra la red en varios indicadores a la vez.
Cuándo no: con indicadores en unidades distintas (pesos, %, minutos) sin pasarlos a una misma escala: la forma no significa nada.
Solo con dos series: una es el punto y otra la referencia.
¿Dónde encuentro a mi público?
Índice de concentración: cuánto más denso está un grupo en un lugar que en el resto. La referencia es 1,00× y tiene que estar dibujada.
Índice de concentración
Cuándo sí: para saber dónde está más concentrado un público: sobre 1,00× hay más que en el promedio.
Cuándo no: sin la línea de 1,00× dibujada: no se sabe si 1,45× es mucho o poco.
La línea en 1,00× es la red completa: 1,45× quiere decir 45% más público joven que el promedio. Sin esa línea, el número queda suelto.
Mapa por zonas
Cuándo sí: cuando la pregunta es «¿dónde?» en el territorio: comunas, regiones, zonas de reparto.
Cuándo no: pintado por total: termina mostrando dónde vive más gente. Va por tasa o por índice.
Cuando el dato tiene territorio, ninguna barra lo reemplaza: la pregunta «¿dónde?» se contesta con la forma del lugar.
Mapa de calor de planta
Cuándo sí: para ver por dónde circula la gente dentro del local.
Cuándo no: solo con color: entre dos tonos parecidos nadie sabe cuál importa. Va la cifra dentro.
Cuando la pregunta es dónde en sentido físico, ninguna barra la contesta.
¿Cómo vamos contra la meta?
Una cifra contra su objetivo. La barra bala dice dónde estás y cuál es la meta; los anillos sirven para varios cumplimientos a la vez.
Barra bala
Cuándo sí: para mostrar cuánto llevas contra la meta, en una sola línea.
Cuándo no: como medidor de aguja: ocupa mucho más y no deja comparar dos metas.
Anillos de cumplimiento
Cuándo sí: para mostrar varios cumplimientos a la vez, con la cifra al centro.
Cuándo no: sin la cifra escrita: obliga a adivinar el porcentaje mirando el ángulo.
Con la cifra escrita al centro. Un anillo sin número obliga a estimar el ángulo.
¿Cómo comparo muchas tiendas o canales?
Con más de cuatro series, meterlas en un gráfico las vuelve espagueti. Las facetas repiten el mismo gráfico chico por categoría; el bump muestra cómo cambió el ranking.
Facetas
Cuándo sí: para comparar muchas series sin que se crucen: un gráfico chico por cada una, con la misma escala.
Cuándo no: con más de nueve: quedan tan chicos que no se lee ninguno.
La clave es la misma escala en todas: si cada faceta tiene la suya, no se comparan.
Bump · cambio de ranking
Cuándo sí: para ver quién adelantó a quién en un ranking, mes a mes.
Cuándo no: si las diferencias son mínimas: un cambio de puesto puede ser pura casualidad.
Muestra el puesto, no el valor. Sirve para «quién adelantó a quién».
Barras agrupadas
Cuándo sí: para comparar dos o tres series dentro de cada categoría.
Cuándo no: con más de tres series: las barras quedan como rayitas.
Lo que se compara bien es dentro de cada grupo. Entre grupos ya cuesta, porque el ojo tiene que saltar.
Barras apiladas
Cuándo sí: para mostrar el total y de qué está hecho, en la misma barra.
Cuándo no: para comparar el tramo del medio entre barras: no parte del mismo lugar y no se puede medir.
La única que muestra total y composición a la vez. El primer segmento se compara bien porque todos arrancan del cero.
¿Y si no es un gráfico?
A veces la respuesta es un número. Un dato sin con qué compararse no necesita ejes: necesita tamaño, una palabra que lo explique y, si acaso, una silueta.
Cifra con silueta
Cuándo sí: cuando importa un solo número y si viene subiendo o bajando.
Cuándo no: con cinco iguales en fila: ninguna manda y se vuelve una pared de números.
La silueta no lleva ejes ni números: solo dice «viene subiendo».
Pictograma
Cuándo sí: cuando el dato son personas o cosas que se cuentan, y son pocas.
Cuándo no: con cientos: nadie cuenta figuras. Ahí va el número.
Cuando el dato son personas, la figura comunica mejor que la barra.
Tabla con microbarras
Cuándo sí: cuando hay que ver el detalle: la barrita deja comparar sin leer cada número.
Cuándo no: como lo primero del panel: la gente se queda leyendo la tabla y no mira lo demás.
A veces la respuesta sí es una tabla — pero con una barra dentro de la celda se escanea de inmediato, sin leer los números uno por uno.
¿El promedio dice la verdad?
Un promedio esconde la forma del dato: dos locales con el mismo ticket promedio pueden tener clientelas distintas. Estas formas muestran cómo se reparte la variación, que es lo que el promedio se come.
Histograma
Cuándo sí: para ver cómo se reparten los valores: si hay dos grupos, el promedio no representa a ninguno.
Cuándo no: con menos de unos 30 datos: la forma sale por casualidad.
Si el histograma tiene dos jorobas, no hay un cliente promedio: hay dos clientelas y conviene separarlas.
Caja y bigotes
Cuándo sí: para comparar cuánto varían varios grupos, uno al lado del otro.
Cuándo no: con gente que no lo conoce y sin explicar qué es la caja: no se entiende.
La caja es la mitad de los casos; la línea del medio es la mediana. Sirve para comparar la dispersión de varios grupos en el mismo alto.
Cohortes
Cuándo sí: para ver cuánto duran los clientes según el mes en que llegaron.
Cuándo no: con pocos meses de historia: casi no hay filas que comparar.
Cada fila es un grupo que entró el mismo mes. Se lee hacia la derecha para ver cuánto dura, y hacia abajo para ver si los nuevos aguantan más.
Gráficos que se están usando hoy
Las doce anteriores son el repertorio clásico. Estas seis aparecieron después y ya se ven en paneles de producto: ninguna reemplaza a una básica, cada una resuelve algo que las clásicas hacían a medias.
Sunburst
Cuándo sí: para un total con dos niveles: las familias adentro y el detalle afuera.
Cuándo no: con más de dos anillos: el de afuera queda en tajadas sin nombre.
Lo que aporta sobre el treemap: se ve el nivel. El anillo de adentro son las familias y el de afuera el detalle, sin tener que entrar ni cambiar de pantalla.
Streamgraph
Cuándo sí: para ver qué categoría crece y cuál se achica con el tiempo.
Cuándo no: cuando hay que leer un valor exacto: no hay una base fija contra la cual medir.
Igual que el área apilada, pero sin línea base recta: eso deja ver la forma de cada franja — cuál nació, cuál se está muriendo — que apilada contra el cero se pierde.
Enjambre de puntos
Cuándo sí: para ver cada caso uno por uno, y dónde están los raros.
Cuándo no: con miles de casos: se vuelve una mancha. Ahí va la caja y bigotes.
Es la caja y bigotes con los casos a la vista: se ve la forma de la distribución y además cuántos hay y dónde están los raros. Hoy se prefiere a la caja cuando los datos no pasan de unos cientos.
Tres gráficos más
Las otras tres de este grupo.
Lollipop
Cuándo sí: para un ranking largo, con menos peso visual que las barras.
Cuándo no: si las diferencias son chicas: el punto se lee peor que el extremo de una barra.
La misma barra ordenada con una línea fina y un punto. Cuando hay muchas filas, quita el peso visual del relleno y deja respirar la lista.
Escala de encuesta
Cuándo sí: para encuestas de acuerdo o satisfacción: lo malo a la izquierda, lo bueno a la derecha.
Cuándo no: apilada del 0 al 100%: lo negativo parte en otro lugar en cada fila y no se compara.
Lo bueno a la derecha, lo malo a la izquierda y el cero alineado en todas las filas. Es la forma correcta para satisfacción, NPS y cualquier escala de acuerdo.
Cronología de hitos
Cuándo sí: para marcar hechos de un solo día sobre la serie: un lanzamiento, una caída, un cambio de precio.
Cuándo no: para cosas que duran semanas: ahí va la carta gantt.
Para lo que no tiene duración: un lanzamiento, una caída, un cambio de precio. La gantt sirve para tramos; esto, para instantes.
Tres que se ven mucho y no entraron
Aparecen en muchas presentaciones. Aquí, por qué no las uso y qué va en su lugar.
Barras radiales
Por qué no entró: se ven modernas y mienten: dos barras del mismo valor tienen distinto largo según el anillo, así que la de afuera parece mayor.
En su lugar: una barra ordenada o un lollipop, donde el largo dice la verdad.
Grafo de relaciones
Por qué no entró: impresiona en una lámina, pero casi nunca contesta una pregunta de negocio: no se ve cuánto pasa por cada conexión.
En su lugar: para «quién con quién» y cuánto, el sankey.
Medidor de aguja
Por qué no entró: ocupa media pantalla para una sola cifra y no deja comparar dos métricas entre sí.
En su lugar: la barra bala, que dice lo mismo en una línea.
¿Cómo se ve un panel entero?
Seis industrias distintas, el mismo esqueleto: una cifra que manda, cuatro indicadores de apoyo, cuatro módulos que responden preguntas distintas y el detalle plegado al final. Cambia de rubro y mira qué se mantiene.