Un detalle cambia todo el gráfico.
Seis experimentos: elige uno, mueve los mandos y mira el efecto.
De gráfico a producto
Un gráfico bonito que no se puede interrogar es una lámina. Enciende cada interruptor y mira qué le pasa al gráfico: cada uno es una capacidad que separa un panel que se mira de uno que se usa.
Ingreso por sección
La prueba del daltonismo
Uno de cada doce hombres no separa rojo de verde. Cambia el tipo de visión y compara: a la izquierda la paleta validada, a la derecha una que se eligió «porque combinaba». La misma prueba, en vivo.
Paleta validada
Paleta «que combina»
El error de los dos ejes
Ingreso en millones y conversión en porcentaje: dos unidades que no se pueden comparar. Hay cuatro maneras de mostrarlas y solo una es un error — pero es la que sale por defecto en casi todas las herramientas. Recórrelas.
Cuánto aguanta cada forma
Toda forma tiene un techo de categorías, y pasado ese techo deja de responder aunque siga dibujándose. Mueve el control: el mismo dato en dona, en barra ordenada y en treemap, y el veredicto de cuál sirve a esa cantidad.
Dona
Barra ordenada
Treemap
Cuando todo pesa lo mismo
El defecto que más se repite no es un gráfico malo: es que todo pesa lo mismo. Cinco tarjetas iguales en fila obligan a leerlas las cinco para saber cuál importa. Un panel tiene tres pesos. Prueba el interruptor.
Visitas por semana
Octubre SeptiembreConversión por sección
3 mejores y 2 peoresLos tres pesos
1 · La cifra que manda. La tarjeta más grande, con su variación y su tendencia. Responde «¿cómo vamos?» en un segundo, sin leer nada más.
2 · Los apoyos. Tarjetas más chicas: un dato, su variación, una palabra. Nunca compiten con la cifra que manda.
3 · El detalle. Tablas y desgloses, plegados. La tabla es el complemento del final, nunca el diseño.
Lo que rompe la jerarquía
Cinco KPI del mismo tamaño en fila: ninguno manda y hay que leerlos todos.
Una tarjeta que se estira a todo el ancho al filtrar a un solo elemento.
La tabla arriba y los gráficos abajo: se lee la tabla y el resto sobra.
La primera pantalla es la que más se mira y la que más se descuida.
La forma sale de tus datos
No se elige por gusto: la estructura del dato ya decide casi todo. Describe lo que tienes — cómo vienen, cuántos son y contra qué se comparan — y la forma aparece dibujada con esa misma cantidad.
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recomendada—
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